May 2, 2009

Ella


Princesa... esto es para vos. Que Dios te de el discernimiento, la voluntad y la fortaleza de deshacerte del ladrón de tu paz para que tengás cada día más ganas de retomar la relación más importante que vas a tener en tu vida, la relación con tu corazón! Te amoooooooooooooooooooooooooooooooooooooo





Durante el día su mente busca divagar entre las penumbras. Busca sombras donde descanzar, lagunas donde se pueda consumir y la puedan refrescar. Su mente se cansa constantemente de sentirse tan perdida y se rinde por no encontrar salida.

Por la melodía del rocío de la noche se deja llevar. Se aventura en un mundo que desconoce tratando de apresurarse, porque siente que va tarde para su cita de reencuentro con la mañana. Pero le sale mal, no puede escapar, no puede burlar a las lágrimas sentadas en su insomnio. Ella trata de cerrar los ojos y no puede, entonces busca una constelación que la oriente para volver a encontrar la salud de su corazón y rescatarlo de tanto descuido por dejarlo en el olvido porque sabe que con el pasar de los años lo abandonó, lo desprotegió y terminó dejandolo perdido.


Ella siente miedo de que alguien ocupe su lugar aún sabiendo que es víctima de sus propios sentidos, y sin saber como llegó a pasar, sabe que justo ese lugar ni ella misma lo llegó a ocupar. Dice que es su enfermedad la que no la ha dejado ver las cosas con claridad.

Aún sabiendo que él demasiadas veces le mintió, el mismo número de veces lo perdonó. Ahora ella no sabe como perdonarse tanta ingenuidad. Un día se vió envuelta entre palabras de amistad y gestos incompletos llenos de ansias de amor, se vió acaparada y cegada por la cantidad de promesas en deuda decretadas en muchos de sus encuentros discretos, secretos y prohibidos de voz.

Hoy entiende que estos últimos siete años su verdadero amante no ha sido él sino el silencio. No aguanta más y brota como los lirios en verano la conciencia de como un secreto se le salió de las manos. Brota como lluvia de Abril y Mayo el valor de ponerse su armadura de amor propio para luchar por conseguir que su corazón la perdone por haberse rendido, luchar por devolverle la esperanza de sentirse fuerte y vivo.