January 19, 2009


No sé como explicar este sentimiento que siento tan grande por dentro. Este sentimiento que es tan real pero tan discreto, tan fuerte pero no tiene raices, tan honesto que a todo lugar que voy lo llevo puesto pero los únicos que lo saben son mi corazón y por supuesto el viento.


No puedo desearte infelicidad, te quiero mucho más que eso. No me puedo enojar por tu necesidad de terminar un viaje a tu interior para descubrir aquellas escalas que te saltaste sin poderlo evitar, sería quitarte libertad. Si necesitás descanzar y volver un poco atrás no te puedo esperar, lo que sí espero es que las huellas de nuestros recuerdos te guíen para que en un tiempo me encontrés y me podás alcanzar.


No me cuestiono qué salió mal. Nada salió mal. Nada fue un fracazo. Todo fue un resultado diferente a lo que mis anhelos, fé y dedos cruzados estuvieron enfocados.
No dije nada mal, al contrario, dije muy poco. No todo estuvo bien, pero lo que estuvo mal también fue demasiado poco.


No he llorado. No tengo ganas. No niego que siento ese nudo que aprieta en el pecho y la garganta unas cuantas veces al día, pero muchas otras te me olvidas, no estoy sufriendo. No siento pesar por un solo motivo, y es que aunque tenga en mi mente una guerra de sentimientos y pensamientos tan presente, no vas a ser vos quien me destroze el corazón. Si en mi destino está sufrir otro desamor bienvenido sea, pero que no seas vos.


No miento cuando digo que siento nostalgia. Porque siento que en esta historia no todo termina de empezar pero tampoco todo empieza a terminar, tal vez sea por eso la magia que me hechiza porque todo es nada y nada es todo. Y tengo miedo porque no es menos que una locura pensar en lo que irá a pasar cuando en tu memoria ya no esté, cuando en vez de ser yo la que entierra el pasado, sea a mi a la que me entierren y termine siendo parte de tu ayer.