December 2, 2008

Tristeza


Hacía tiempo no te veía. Llevabas tiempo sin venir a visitar, ya me preguntaba cuando iba a recibir noticias tuyas.

Ya sé que ha habido ocasiones en que has venido a tocar mi puerta pero no te he abierto. Más de una vez diste media vuelta y te fuiste a galope, otras insististe un poco pero te rendiste y te fuiste. Es hasta hoy que forzaste tu entrada, y lograste entrar, pero ni te hagás ilusiones porque tus visitas no son amenas y en cualquier momento te vuelvo a sacar a emujones.

Por qué tanta necedad por querer mi compañía? Por qué siempre me buscás cuando no tenés nada que hacer?

Vos sabes que el sentimiento que trae tu presencia me agobia, no me deja dormir tranquila, hace que pase ansiosa e incómoda conmigo. Tu presencia no deja a mi cabeza descanzar, pasa muy ocupada atendiéndote, es cansado porque tus visitas nunca son planeadas.


Cada cuánto pensás venir? La última vez que te acordaste de mi me hiciste daño, me insultaste y me diste contra la desesperación con la frente hasta que se te cansaron los brazos. Sos ingrata y no tenés compasión, sos desalmada y no tenés conciencia ni corazón.


Cada vez que pensás venir lo puedo sentir. Los vientos cambian de dirección, los olores se sienten más intensos, la saliva me sabe amarga y la piel se me empieza a erizar hasta el punto que se duerme y la dejo de sentir. Cada vez que planeás rondearme las pulsaciones se aletargan, la energía no me rinde y el las piernas siento que las tengo oxidadas.


Ya sé que a veces me siento sola. No necesito que vengás a todo pulmón a inflar esa sensación. Ya sé que muchas veces siento ganas de tener quien cuide de mi corazón, yo lo cuido muy bien pero a veces me agoto y tengo que abandonarlo por un rato.


Sé que la mayoría de mis noches las paso en vela cuestinándome absolutamente todo, aun sabiendo que nadie tiene las respuestas, trato hasta sentir que las neuronas pidan auxilio. Es casi un deporte.

También sé que en lo más profundo de lo profundo duerme la persona que era casi dos años atrás. Sé que mi expresividad extrema, la libertad que sentía para actuar, ir, venir, dar, recibir, pedir, quitar, pelear, amar y rechazar están cobijadas con madurez obligada por tanto descontrol. Pero sé que esa persona sigue ahi. También sé que la persona que está despierta vive bajo tantísimos términos de control y monitoreo que hasta cierto punto ya no siente esa euforia ni espontaneidad. Todo es planeado por culpa de mi maldita enfermedad. No vengás a recordarme como se siente, porque soy yo la que lo tiene que soportar. Ya ni sé si soy feliz.

Sí, me acuerdo todos los días de las pésimas decisiones que he tomado, las consecuencias son mi actual realidad. Pero de por sí, ¿A vos que te importa cuantos amantes he tenido, cuantas copas de vino he bebido, cuantos amigos he abandonado o cuantos medicamentos me he tragado? Fijate en vos misma y date cuenta de lo que sos capaz de hundir a una persona con el simple hecho de andar caminándole a la par. Tu ego es deprimente.

Y sí, llevo conmigo unas cuantas espinas de desconfianza incrutadas en las manos y por eso hay muchas cosas que me duele tocar. Pero como a todo en esta vida uno se adapta, las lágrimas son cada vez menos y desgarciadamente los kilos cada vez son más. Cada día siento y me importa menos y mi soledad es más. Porque el corazón se me está secando y las lágrimas se me están acabando.

Si sabés nada más por sentido común o porque sí, que los nudos en mis pestañas de tanto llorar hacen que los ojos me ardan, que nada de lo que disfruto generalmente me hace gracia y que sientos nauseas hasta en mis sueños cuando estás presente ¿Para qué me pedís que te lo confirme? Si tu objetivo es verme al menos de rodillas, lo lograste. Y no solo eso, me duelen.. espero que estés contenta, tal vez así me dejás en paz.

No entiendo por qué no te largás. Tu presencia me pone tan tensa que hago cosas que normalmente no haría, algo me divierto pero luego me arrepiento. Al mismo tiempo cuando no estás, paso tensa por la incertidumbre de cuando irás a regresar. Con vos nunca se gana, y es cansado pasar a la defensiva, ingenuamente pienso que al menos así estoy un pokito preparada, sabiendo perfectamente que contra tu poder no se puede hacer nada.

Tristeza, no puedo negar que las conversaciones que tenemos me sirven para mejorar, para enriquecer mi espíritu, reflexionar ,y poder dar y recibir consejo a /de quienes amo, sentirme un poco más sabia. Pero a veces son tan largas que siento retumbos en la cabeza y por más que corra el aire nunca me es suficiente para llegar lo lejos que quiero llegar para huirte.

Te regalo un par de alas para que volés, el sol para que no necesités ser sombra de nadie, la luna para que en las noches no sintás frío, el mar para que te entretengás andando a la deriva y un poquito de magia para que desaparezcas sin tener uno que obligarte; y no te regalo mi locura, porque esa hace tiempo ya que te la robaste.